martes, 1 de febrero de 2011

Lo prometido es deuda



Me puse a prometer y asegurar que iba a mantener una bitácora de lo vivido por aquí en la madre patria, pero la verdad me he visto envuelta en una vorágine de actividades, papeleo, trámites y demás. Pero como soy mujer de palabra pues aquí comienza la reseña de mi estancia por aquí en Santiago.
Después de un viaje por demás cansado y una estancia en una pensión que sinceramente me daba tristeza, me encuentro calientita en la residencia, haciendo nuevos amigos y lidiando con la burocracia que, aunque no lo crean queridos amigos, existe en igual o mayor medida que en mi país.


La verdad es que estoy impresionada por la belleza de la ciudad, como ya lo he dicho bastante, tiene un aire viejo medieval padrísimo, el cual he tratado de capturar en imágenes, la gente es muy amable y aunque me enredo bastante a la hora de pedir una dirección ("caminais hacia la puerta, girais la manija, virais hacia la derecha unos 45º grados, caminais 50 metros...") la verdad es que me he sentido bastante a gusto.
Ahora mismo vengo regresando de una salidita bastante sana (bocadillo de york y queso y tres cañas, que es como le dicen aquí a la cerveza) en donde reí bastante, me caí "pintorescamente" y me la pasé muy bien con la tropa latinoamericana que repentinamente se formó al hacer todos los trámites. Prometo seguir escribiendo regularmente para que ésta bitácora esté al día
y sigan viviendo junto conmigo esta experiencia taaan loca que es irse de intercambio!



1 comentario:

  1. Seré el lector más asiduo :) No sabes cómo me gusta leer tu redacción.

    Te quiero Mochi!

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